La situación de las madres tiene un impacto directo sobre sus hijos. Los niños que viven con madres solas tienen más posibilidades de ser pobres que cualquier otro colectivo. La tasa de pobreza en los niños que viven en hogares formados por madres solas es de un 54%, 12,5 puntos más que el conjunto de la población infantil y el doble que el total de la población.
Uno de los aspectos que más angustia genera en las madres es no tener suficiente dinero para cubrir todas las necesidades de sus hijos. "Tengo dos hijos a mi cargo. Mi situación económica es desastrosa, no tengo trabajo y solo tengo la pensión que me pasa mi marido: 300 euros al mes. Con ese dinero tengo que pagar piso, agua, luz, colegios…", explica Manuela Macías, de 52 años.
La falta de oportunidades laborales condiciona la situación de estos hogares. Más de la mitad de las madres solas no trabaja y además son las que menos apoyos externos tienen. Una de cada tres madres solas afirma no poder contar con nadie cuando tiene un problema, frente al 19,6% del resto de hogares.
"En la situación de estas madres se hace muy difícil conciliar la vida familiar y laboral. En este caso, las políticas de empleo por sí solas son insuficientes si no van acompañadas de medidas sociales concretas que permitan y favorezcan la conciliación y el cuidado adecuado de sus hijos", afirma Almudena Escorial, portavoz de Save the Children.
"Es difícil que yo encuentre un trabajo con cinco niños. Es difícil que alguien te coja porque tienes que decir la verdad. Entonces, interna no te van a coger y externa, te van a pedir estar desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde. Entonces, ¿quién va a llevar a tus hijos al colegio?, ¿quién los va a recoger?, ¿quién les va a dar de comer?", denuncia Fátima, de 49 años.
Save the Children pide a los poderes públicos que creen el estatus de familia monoparental, que reconozca a estas familias a nivel administrativo y les otorgue la protección que necesitan. La ONG también reclama que: