El cambio climático y sus efectos negativos preocupan tanto a empresas como a consumidores. En este contexto, la acción de las compañías es clara. Alcanzar este objetivo en 2030 supondrá ventajas como un menor coste de operaciones, una mayor y mejor flexibilidad en términos de suministro energético así como una relación más cercana con los consumidores.
En España, desde 2012 Unilever ha reducido cerca de un 30% las toneladas de emisiones de CO2 generadas en transporte, así como un 100% en almacenaje. Para lograr este resultado, la compañía ha trabajado de la mano de sus socios. Las principales acciones se han dirigido al transporte, aplicando medidas como el uso de camiones con doble temperatura y optimizando las rutas y las cargas intermodales de ferrocarril. Además, Unilever España ha empezado a trabajar con furgonetas verdes o ecológicas.
En cuanto a almacenaje, los colaboradores de Unilever España han realizado un duro trabajo para reducir las emisiones, obteniendo el certificado de energía renovable en los años 2013 y 2014 y consiguiendo en 2015 distribuir sus productos con un 0% de emisiones de CO2.
Ana Palencia, Directora de Comunicación Corporativa de Unilever declara que "los centros de producción europeos no solo han avanzado en la reducción de emisiones de CO2, sino que también han disminuido en un porcentaje de doble dígito el consumo de agua y de energía desde 2008".
Estos logros son solo algunos de los resultados de la hoja de ruta marcada en el Plan para una Vida Sostenible de Unilever. Este plan fue anunciado en 2010 con el objetivo de doblar el negocio, reduciendo a su vez la huella ecológica y mejorando el entorno social. A nivel mundial, Unilever ha logrado ahorrar un total de un millón de toneladas de CO en mejoras de producción desde 2008, lo que equivale a la energía necesaria para mantener 40 fábricas en funcionamiento.