Estos fueron algunos de los datos revelados ayer por AECOC durante la presentación de la cuarta edición de la campaña "La alimentación no tiene desperdicio", a la que desde 2013 se han unido más de 300 empresas fabricantes y distribuidoras del sector del gran consumo, servicios logísticos y transporte, y cuyo objetivo es hacer frente al desperdicio alimentario mediante la creación y aplicación de prácticas eficientes a lo largo de toda la cadena de valor, desde el sector primario al consumidor final.
La campaña busca, asimismo, dar a conocer los esfuerzos que las empresas realizan para evitar el desperdicio alimentario e impulsar mejoras prácticas de colaboración con el fin de frenar un problema que tachan de "generalizado". Todo ello, haciedo especialmente partícipe al consumidor, pieza clave a la hora de reducir el desperdicio en los hogares, a título personal.
La iniciativa también ha creado el decálogo de buenas prácticas para la prevención y la reducción de los desperdicios alimentarios, en el que las empresas que forman parte de la iniciativa se comprometen a impulsar internamente buenas prácticas, centrándose en la prevención y reducción de los desperdicios alimentarios.