Este es el telón de fondo sobre el que la OCDE ha querido debatir muy críticamente en un reciente artículo titulado "Baja paternal: ¿dónde están los padres?", del que también se hacen eco desde finanzas.com. "Las madres suelen usar casi completo su derecho de baja por maternidad y a menudo la extienden quedándose con una parte de la del padre. Mientras que la mayoría de hombres se ausentan de sus trabajos unos pocos días tras el nacimiento de un hijo, solo los más implicados y valientes ejercen su derecho a esta baja", suscribe el artículo.
Entre los países desarrollados que cuentan con unas bajas por paternidad más generosas encontramos a Japón y Corea del Sur, donde los padres pueden ausentarse hasta un año de su puesto de trabajo. En Europa, Francia es el país que ostenta los permisos por paternidad más amplios, siete meses, aunque según la OCDE solo lo utilizan en su totalidad un 4% de los progenitores, algo que probablemente explica que solamente las dos primeras semanas estén remuneradas.
Los que mejor parados salen en el artículo de la OCDE son los países nórdicos que, como de costumbre, ocupan los primeros puestos del ranking en lo que respecta a conciliación. Allí, los padres cuentan con tres semanas de baja intransferibles a las que después pueden sumar otras tres, a repartir con su cónyuge como mejor les convenga. Una medida que padres y madres aprovechan de manera mayoritaria porque todos estos permisos se encuentran bien remunerados.
Según la OCDE, políticas como las de los países nórdicos tienen sobre todo efectos positivos: "Ayudan a reducir la desigualdad entre hombres y mujeres a nivel laboral y salarial, son beneficiosas para el desarrollo del hijo, para la situación sentimental de la pareja y también para el padre". De ahí que recomiende a los países miembro que las bajas por paternidad "sean moderadamente cortas, de menos de seis meses, pero estén bien remuneradas", a la vez que reivindican que el periodo de ausencia del padre "sea en exclusiva para él y no transferible a la madre".