Las primeras 425 encinas, alcornoques, pinos blancos y piñoneros ayudarán a repoblar una zona de 50 hectáreas dentro del paraje natural de interés nacional de la Sierra de Rodes. La mayoría -400 árboles- se plantarán gracias a un acuerdo de colaboración con la consultora Viglya, que cada año destina una parte de su facturación a proyectos de conservación medioambiental. Los otros 25 árboles corresponden a una iniciativa particular, la de la escritora y editora Tere Puig, autora del cuento "Soñé que era un árbol" y que ha querido "devolver a la naturaleza una parte de lo que he tomado prestado, cerrando así el círculo".
Una cooperativa de inserción socio-laboral situada en el Alt Empordà se encargará, en coordinación con Bosques Sostenibles, de los trabajos de plantación.
La plantación tiene como objetivo principal la mejora de la biodiversidad en la zona mediante el aumento de la cubierta forestal arbolada, la creación de un paisaje más diverso que facilite el establecimiento y la supervivencia de mayor número de especies de flora y fauna, la creación de suelo fértil y la reducción de la erosión, que contribuya a reducir los efectos del cambio climático y la regresión de la vegetación en la zona.