En un comunicado publicado este jueves, la agencia añade que se espera que el fenómeno se debilite en los meses venideros y que disipe en el segundo trimestre de este año. El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, ha indicado que aún es prematuro asegurar que éste haya sido el episodio más severo de la historia, aunque afirma que el mundo estuvo mejor preparado que nunca para resistirlo.
“Las investigaciones científicas realizadas permitirán mejorar nuestro entendimiento de este fenómeno y sus interrelaciones con el cambio climático producido por el ser humano”, afirma Taalas.
Según la agencia de la ONU, las temperaturas de la superficie del mar en la parte oriental y central del Océano Pacífico estuvieron 2 grados Celsius por encima del promedio durante el fin del año, dato que apoya las evidencias de que el evento es uno de los más severos que se hayan registrado.
El texto apunta que el coste económico y humano de las sequías provocadas por El Niño son ostensibles principalmente en América Central y África austral.
El titular de la OMM señala que las lecciones aprendidas del actual fenómeno serán utilizadas para desarrollar una mayor resiliencia ante los riesgos relacionados con eventos meteorológicos graves, que son cada vez más frecuentes debido al cambio climático.