El programa hace especial hincapié en el papel de las familias, quienes a juicio de los expertos, llevan a cabo una labor muy importante en la prevención del fracaso escolar y deben comprometerse e implicarse para convertirse en guías permanentes de sus hijos, lo que según los especialistas consiste en ayudarles, en darles seguridad, trasmitirles ilusión y hacerles responsables.
"Nuestra campaña es sin duda un llamamiento a la acción de las familias, del sistema educativo y de la sociedad en general", señala el director de Acción Social de Fundación Mapfre, Fernando Garrido. "Se trata de un proyecto ambicioso, que aspira a convertirse en un referente en la búsqueda de soluciones que ayuden a niños y jóvenes de cualquier condición a enfrentarse a situaciones que no favorecen ni facilitan su camino hacia el éxito escolar, momentos personales complicados, dificultades para relacionarse con sus compañeros, baja autoestima, frustración y ritmos de aprendizaje diferentes", prosigue Garrido.
Aprender a gestionar las emociones a través de ciertas competencias es otra de los retos de este programa educativo. "Si facilitamos a los niños la oportunidad de entrenar desde pequeños sus competencias emocionales serán capaces de salir más airosos de cualquier situación complicada, superar los obstáculos con los que se vayan encontrando y alcanzar sus metas", ha añadido.
La guía también propone ejercicios prácticos para que los estudiantes aprendan a planificarse y busquen la utilidad en cada tarea que realizan, les recomienda que confíen en sí mismos, que averigüen sus puntos fuertes, que reconozcan sus errores y que perseveren, "porque el que abandona nunca gana y el que se esfuerza siempre aprende", señalan.
Además, hace hincapié en que cuando el alumno se encuentre agobiado y preocupado se apoye en la familia y en los profesores, un colectivo al que Fundación Mapfre quiere facilitar los recursos necesarios para que puedan asegurar una atención lo más personalizada e innovadora posible en el aula.