La intención de la compañía es, en palabras de su director internacional de RSC, Christopher Davis, "emprender acciones para reducir el impacto en el planeta, reinterpretar la forma en la que vendemos y compramos cosméticos y también la forma en la que nuestros clientes los utilizan".
Tras solicitar la ayuda de varios expertos, el primer paso de esta carrera de fondo ha sido crear una asociación de desarrollo, junto a la empresa Newlight Technologies, para incluir AirCarbon en los envases de los productos de The Body Shop. Cabe señalar que AirCarbon es un material termoplástico muy similar a los plásticos que se utilizan habitualmente en los envases, pero, en lugar de incluir petróleo como fuente de carbono para la elaboración del plástico, aprovecha las emisiones de metano y dióxido de carbono, destinadas a ser liberadas en el aire como gas de efecto invernadero.