López de Silanes definió la Responsabilidad Social Corporativa como una “nueva forma de entender la gestión empresarial y el papel de las empresas en la sociedad”, que abarca aspectos tan variados como la seguridad, la calidad, la eficiencia o la sostenibilidad. Para lograr que estas estrategias de RSC sean coherentes y maximicen su impacto, defendió la necesidad de contar con “el compromiso e implicación de la alta dirección y de los consejeros”.
El presidente de CLH destacó proyectos de RSC que han supuesto importantes mejoras operativas para su empresa, como el plan de inversiones de la compañía, con actuaciones de más de 1.200 millones de euros en diez años para reforzar sus infraestructuras y su nivel de eficiencia; así como el plan de rejuvenecimiento de la plantilla o el programa de seguridad “El cero es posible”, “que ha conseguido reducir de manera significativa el número y la gravedad de los accidentes laborales”.
López de Silanes también explicó algunas acciones que han contribuido a transformar el modelo de negocio de CLH, entre las que mencionó la adaptación de su sistema logístico para el transporte y almacenamiento de los biocombustibles.
Asimismo, mencionó el plan de acción social de la compañía, que “nos permite apoyar unas 70 acciones al año entre proyectos solidarios, participaciones en Asociaciones o Fundaciones, donaciones o difusión de campañas en el portal corporativo”; además de la nueva política de apoyo al emprendimiento, que ha hecho posible premiar una decena de ideas empresariales en comunidades donde la compañía está presente.