Si la anterior remesa -gracias a la experiencia de los trabajadores de distribución de CORREOS que habían pedido a los proveedores adecuar las prestaciones de las máquinas al servicio postal diario-, reunía una mayor seguridad y comodidad, junto a un menor consumo y menos emisiones contaminantes, estos nuevos vehículos responden al compromiso de la empresa de reducción de CO2. La reducción de estas emisiones por parte del Grupo Correos se sitúa en el 33% y su reto es continuar en esa senda y minimizar los impactos negativos de su actividad en el medio ambiente.
Aprovechando esta compra, en Correos se va a poner en marcha un nuevo proyecto dentro del Plan 100-300-1.500 de ‘Vehículo eléctrico’ integrado en la OPT (Oficinas de Proyectos de Transformación) para gestionar el vehículo eléctrico en toda su globalidad, tratando diversos temas que afectan a numerosas áreas de la empresa, entre las que se pueden destacar en relación a las infraestructuras, el montaje de las estaciones de carga, comprobaciones de potencias necesarias y de las tarifas eléctricas en los edificios a los que se van a destinar estos vehículos.
Otros temas, serán relativos a la formación a todos los usuarios implicados y a la certeza de su viabilidad tras distintos análisis referentes a la experiencia del usuario, financiación y estudio desde una triple perspectiva: económica, energética y ambiental (reducción de emisiones).
Durante el último lustro Correos ha apostado por los vehículos eléctricos. Hasta la fecha, sin contar con las adquisiciones de 2015, Correos había comprado 207 vehículos eléctricos (88 bicicletas de pedaleo asistido, 100 motocicletas eléctricas y 19 vehículos de cuatro ruedas). Desde hace unos años, y en algunas ciudades con pequeños cascos históricos cuyas estrechas calles dificultaban el reparto motorizado del correo, la compañía postal puso en circulación prototipos eléctricos que han cumplido la labor de distribución con impacto medioambiental 0 en su actividad.
En esta ocasión, las 25 furgonetas y las 100 motocicletas de última generación se han adquirido atendiendo a criterios de las necesidades de la empresa como autonomía, carga, comportamiento técnico y rentabilidad y atendiendo a las exigencias que demandan los ciudadanos.