Entre estos pequeños chefs se encontraban los hijos de los empleados de MAKRO y niños del Hospital Materno Infantil, que acudieron al taller a través de la Asociación de Voluntarios Oncológico Infantil (AVOI). Emulando a los grandes cocineros, se vistieron con delantal y gorro para ver, tocar y manipular los alimentos. Toda una clase práctica llena de descubrimientos como, por ejemplo, que el sabor dulce se concentra en la punta de la lengua o que el salado se distribuye por los laterales anteriores y posteriores.
Entre todos elaboraron un postre natural, rico y nutritivo. Durante la jornada se insistió en la importancia de seguir una alimentación sana, variada y equilibrada. También, les animaron a probar todos los alimentos que les ofrecen sus padres para que puedan ampliar sus horizontes gastronómicos.
“No hay alimentos ni buenos ni malos. Lo que no debemos hacer es comer siempre lo mismo”, indicó el chef Sergio Garrido. La comida nos sirve para estar sanos y crecer fuertes y es necesario extraer de cada alimento sus nutrientes y vitaminas. Al finalizar el taller, todos recibieron un diploma acreditativo de su participación que les fue entregado por Sergio Garrido, el chef del Hotel Vincci Posada del Patio, y Víctor Arcos, director del centro de MAKRO Málaga.