El Proyecto IndustrRE está financiado por la Unión Europea y en él participan expertos y compañías líderes en Europa en el sector de la energía eléctrica intensiva (como el Instituto Europeo del Cobre y SCM Group), del sector de las energías renovables (Juwi EnR) o expertos en el mercado eléctrico (IIT-Universidad Comillas e Imperial College), entre otros. El Proyecto IndustRE se ha convertido en un foro de discusión y punto de encuentro entre representantes de la industria electro intensiva y de la industria generadora de energías renovables, con el fin de crear un modelo de negocio que beneficie a ambos sectores y que a la vez cumpla con los objetivos de sostenibilidad marcados por la Unión Europea.
Según explica Diego García, Director de la Oficina en España del Instituto Europeo del Cobre, “por ahora, y hasta que no existan instalaciones de almacenamiento de energía para la red eléctrica, hay que seguir equilibrando la energía producida y la que se consume. Tradicionalmente, esto se ha resuelto actuando sobre la oferta, es decir, aumentando o disminuyendo la generación eléctrica. Pero con las fuentes renovables es más difícil de lograr, ya que la cantidad de energía que se genera depende de la intensidad del viento y la radiación solar en cada momento. Por ello, en el proyecto IndustRE estamos analizando cuáles pueden ser los mecanismos necesarios que permitan flexibilizar la demanda de energía eléctrica y aumentar la proporción que se consume de fuentes renovables. Sobre todo en lo que se refiere a la destinada al sector industrial, dado que este sector consume el 36% del total de la energía generada”.
Para el sector industrial, la aportación del Instituto Europeo del Cobre en el proyecto IndustRE es doble: por un lado, le proporciona mecanismos que le permitan abaratar sus facturas eléctricas, y por otro lado, el cobre es una materia prima fundamental para la generación de energía renovable: por cada mega vatio de potencia producidas en una instalación eólica se necesitan entre 2,5 y 6 toneladas de cobre, y en el caso de una instalación fotovoltaica, de 5 a 10 toneladas de cobre.