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Tras dos semanas de negociaciones y previa firma de los 55 países implicados, la Cumbre del Clima parisina ha tocado a su fin

Mantener el aumento de temperaturas por debajo de los 2º respecto a la era preindustrial, el gran acuerdo de la COP21


14/12/2015 10:40:05 Tras dos semanas de duras negociaciones entre los 195 países participantes y entre vítores, aplausos y selfies. Así se dio por concluida la Cumbre del Clima que albergaba París desde el pasado 30 de noviembre y en el que todos, países desarrollados y emergentes, tenías grandes esperanzas depositadas pese a las rencillas y conflictos que ha habido a lo largo de los 15 días que ha durado el encuentro. Finalmente, la noche del sábado era el propio Ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, el encargado de dar por aprobado el gran acuerdo resultante de la COP21.

El texto, que ocupa un total de 31 páginas, ahora deberá ser ratificado por 55 países que representen al menos el 55% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, un ranking liderado por China y la India. Se trata, no obstante, de un acuerdo que ha logrado que países desarrollados y emergentes sienten las bases para gestionar una transición a una economía sostenible y baja en carbono, la antesala necesaria para mitigar el progresivo aumento de la temperatura que nuestro planeta lleva acusando varias décadas y que está teniendo efetos devastadores ya no solo en la preservación de la biodiversidad, sino también en la salud humana.

La gran premisa que recoge el acuerdo es lograr que el aumento de las temperaturas se mantenga bastante por debajo de los dos grados centígrados y compromete a los firmantes a "realizar esfuerzos para limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 grados en comparación con la era pre-industrial". Un objetivo claro y conciso que disipa las tentaciones de los países firmantes a procrastinar una vez más sus propuestas y acciones de cara a frenar la inercia hacia un progresivo y cada vez más alarmante calentamiento global, algo que sí pasaba muy a menudo con otro tipo de acuerdos más vagos e imprecisos.

Revisión cada cinco años

Para lograr estos objetivos, los países se comprometen a fijar cada cinco años sus objetivos nacionales para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. 186 de los 195 países participantes en la cumbre ya lo han hecho.

El texto establece, asimismo, que los países ricos seguirán ofreciendo apoyo financiero a los países pobres para ayudarles a reducir sus emisiones y adaptarse a los efectos del cambio climático, aunque no hace mención a montos específicos. No obstante, los países ricos ya se habían comprometido a otorgar 100 billones de dólares anuales en financiamiento hasta el 2020.

Aunque no se incluyeron sanciones para los países que incumplan con sus compromisos, sí les compromete a informar sobre sus emisiones y sus esfuerzos para reducirlas, a manera de incentivo para que cumplan.

Más medidas urgentes

Las reacciones ante el acuerdo suscrito en la COP21, como era de esperar, no han tardado en ver la luz. Así, Greenpeace ha sido de las primeras en pronunciarse y lo ha hecho a través de Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España, quien afirma que "el acuerdo de Paris es un paso importante, pero solo el primero en el camino para frenar el cambio climático". Para él, el texto contiene aspectos muy relevantes, "pero otros vitales han quedado fuera en aras del consenso y tendremos que trabajar muy duro en el futuro para hacerlas realidad".

Del Olmo también se ha dirigido a la clase política española: "Ahora países como España, que sigue quemando carbón y apoyando las prospecciones de petróleo y gas, tienen una gran responsabilidad y pedimos al futuro gobierno que se comprometa de verdad con un modelo renovable 100% y a terminar con el apoyo a las energías contaminantes".

Para Greenpeace, "se necesita aún mucho más para asegurar un camino hacia un futuro de 1,5 °C. Este nuevo Acuerdo debe ser continuamente fortalecido y los gobiernos necesitan regresar a sus países para actuar en todos los niveles, con el fin de cerrar la brecha de emisiones, proveer los recursos necesarios para la transición energética y proteger a los más vulnerables". 

No es un acuerdo perfecto, pero supone un paso irreversible

Otra de las que no ha tardado en opinar acerca del acuerdo es Ecodes, quien ha reconocido abiertamente que "no es un acuerdo perfecto, pero supone un paso irreversible hacia una economía baja en carbono". Así, "frente al compromiso de unos pocos que significó el Protocolo de Kyoto, este es un compromiso de todo el planeta. Hay aspectos criticables y que deberán ser corregidos en su implementación, pero este acuerdo y las iniciativas desplegadas al calor de la COP21 por empresas, entidades financieras, municipios, regiones, ONGs, etc., muestran que la transición hacia una economía baja en carbono es irreversible", reza Ecodes en un comunicado. Para ellos,  "la economía de los combustibles fósiles que conocemos entra en el tiempo de descuento y ya nada será igual". 

"Las empresas y países que tienen más intereses económicos en el mantenimiento de nuestro modelo de desarrollo han trabajado todo lo que han podido para menguar la ambición de los acuerdos, pero no han podido frustrar la COP21 y este acuerdo va a significar un antes y un después en la lucha contra el cambio climático", concluyen desde Ecodes.

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