La nueva ley que ha entrado en vigor en Gales estipula que todo residente mayor de 18 años será automáticamente considerado donante de órganos si previamente no ha dejado constancia por escrito de lo contrario. En la actualidad, en la mayoría de los países del mundo, la persona tiene que especificar de alguna manera, bien por consentimiento escrito o verbal a sus familiares, que a su muerte quiere donar sus órganos.
Con esta iniciativa, el gobierno pretende aumentar las donaciones en un 25%. Y es que en todo el Reino Unido alrededor de 7.000 personas esperan a ser trasplantados actualmente.