En su intervención, la directora de la Fundación LQDVI, María Franco, aseguró que algo+ es uno de los proyectos más especiales de la Fundación por dos motivos: “Primero porque algo+ es un evento que nos permite llevar la filosofía de la Fundación LQDVI al mundo de la empresa y, en segundo lugar, porque lo hacemos de la mano de Randstad, que es algo más que una empresa para nosotros”. Por su parte, la directora general de Public Affairs de Randstad, Ángeles Tejada, afirmó que “creemos que es muy importante trasladar valores a la gente joven, no solo porque son nuestro futuro, sino porque además tienen que tener referentes en los que basarse”.
Con algo+, Randstad tiene como objetivo difundir valores como la superación, la autoconfianza, la disciplina y la perseverancia al tejido empresarial. Una de sus metas es que cada vez más organizaciones tengan presentes estos valores en su día a día. “Desde nuestros inicios, en Randstad hemos pensado que aunar rentabilidad y valores es posible, que se pueden hacer ambas cosas y se puede trabajar conjuntamente para mejorar lo que está en nuestro entorno”, añadió Ángeles Tejada.
La cuarta edición de algo+ ha contado con más de 1.200 asistentes y ha recorrido seis ciudades de la geografía española: Vigo, Barcelona, Sevilla, Bilbao, Zaragoza y Valencia, antes de bajar el telón en Madrid. Con estos eventos Randstad ha difundido testimonios únicos de liderazgo y motivación en el tejido empresarial nacional para que los líderes de las tomas de decisiones puedan afrontar de una manera positiva y adecuada su futuro personal y profesional.
Amuda Goueli, actual CEO y fundador de Destinia.com, comenzó su ponencia explicando su infancia. Con 5 años tenía que realizar entre tres y cuatro kilómetros cada mañana para ir a buscar agua. Una rutina que repetía cada noche cuando se iba el sol y bajaba la temperatura. “Veía barcos pasar, y quería saber dónde llegaban”, rememoró Goueli, quedecidió viajar a El Cairo “para empezar una nueva vida”.
Tras varios trabajos de menor interés, como repartir periódicos o colaborar en diversos supermercados, Goueli aterrizó “en la mejor escuela de negocios del mundo”, el zoco de El Cairo. Allí aprendió a conocer a los clientes, a analizar sus gestos y su aspecto. Allí aprendió a tomar decisiones sobre el negocio en cuestión de segundos, una práctica que más tarde le reportaría amplios beneficios. Su siguiente empleo, como vendedor de libros de segunda mano, despertó su curiosidad por aprender español, y también en este punto demostró su creatividad. Quería leer 'El Quijote', pero no conocía el idioma.
Tras un año de clases en el Centro Cultural Español de El Cairo, le concedieron una beca para estudiar tres meses en Madrid. Para perfeccionar el idioma, tuvo que acudir al Centro Cultural Ruso. “Madrid fue un shock. Me marcó tanto que decidí viajar pero, como no tenía dinero, fui primero a los países más cercanos”, explicó Goueli. En uno de ellos conoció a su actual socio. Tras unos años con caminos separados, el destino les volvió a reunir en Madrid.
Goueli comenzó su especialización en programación y nuevas tecnologías, creando varias webs y dominios que les aportarían capital en un breve espacio de tiempo. Fundó Destinia.com, y volvió a echar mano de su creatividad para expandirse. “La creatividad me sirvió para sobrevivir. Ahora me servirá para crecer”, se dijo. Tras ponerse en contacto con una empresa que realiza viajes al espacio, consigue firmar un acuerdo que le lleva a las páginas de los periódicos, a las principales emisoras e, incluso, a la televisión. “Tuvimos un retorno de 200.000 euros con una inversión de 0 euros”, recordó.
Una foto de una niña en las calles de la India le hizo replantearse su situación. “Si un día te crees que todo es un derecho adquirido, es el principio del final”, pensó en aquel momento. Antes de bajarse del escenario, con una foto de sus amigos de la infancia de fondo, dio un último consejo al público: “nunca nos olvidemos de nuestros orígenes; si lo hacemos, estamos acabados”.
Enhamed Enhamed ha sido capaz de batir sus propios límites en numerosas ocasiones. Se ha superado a sí mismo una y otra vez, y siempre ha tenido capacidad de reinventarse y volver a llegar un metro más lejos, una décima de segundo antes, y todo ello acompañado de una sonrisa. Un desprendimiento de retina por una enfermedad congénita provocó que se quedase ciego a los ocho años. "Los miedos no nos permiten actuar”, explicó Enhamed. Él participó en su primer Mundial, en Argentina, a los 15 años, y con 17 ya ganaba medallas olímpicas. En concreto, dos bronces en Atenas. En la siguiente competición, mejoró ostensiblemente, “pero sentía que me faltaba algo. A medida que vamos creciendo, somos capaces de hacer mucho más”.
Pasó un periodo de crisis provocado por diversas situaciones tanto personales como profesionales. “Podía dar mucho más de mí. Estaba viviendo la vida de un ciego amateur”, bromeó. “El objetivo era pensar en quién me tenía que convertir para llegar a superarme”. Decidió batir el récord del mundo, algo que consiguió lograr en el Mundial de Brasil, y se marcó como reto conseguir cuatro oros en los Juegos Olímpicos. Para ello, modificó su actitud, ya que “la risa es mágica.
Para poder mejorar mentalmente necesitaba cambiar algunos hábitos y visualizarlo previamente, pues el hábito se convierte en carácter”. Sus objetivos después pasaron a cotas más ambiciosas, como acabar un Ironman, una prueba en la que invirtió 13 horas y 53 minutos. “Siempre puedes dar un paso más, no sabes dónde está la referencia que lo cambiará todo”, explicó, antes de despedirse con un último consejo: “el miedo sólo es una emoción que nos dice que no estamos preparados”.