El estudio revela, asimismo, que en 2012, las emisiones de gas de efecto invernadero se elevaron a 4.683 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) en el conjunto de la UE, frente a los 5.702 millones en 1990. Alemania fue la mayor emisora del conjunto, con 965 millones, seguida de Reino Unido (615 millones), Francia (507 millones), Italia (471 millones), Polonia (401 millones) y España (354 millones). Entre los seis, emitieron alrededor del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero ese año.
Y ahora viene el dato más demoledor del estudio: de esos seis países que lideran las emisiones de CO2 a nivel europeo, el único país que no ha reducido notablemente sus emisiones en las últimas dos décadas es España. De hecho, es uno de los pocos países de la UE donde han aumentado, junto con Portugal (14,9%) e Irlanda (7%), además de los mencionados Malta y Chipre.
Por el contrario y en base al informe de Eurostat, los países en los que más se redujeron las emisiones entre 1990 y 2012 fueron Letonia (57,1%), Lituania (55,6%), Estonia (52,6%) Rumanía (52%), Bulgaria (44,1%), Eslovaquia (41,4%), Hungría (36,3%) y República Checa (32,7%).
Pese a los malos datos arrojados por el informe en materia de emisiones, España sí que ha mejorado su comportamiento en dos ámbitos como son el consumo de energía primaria y el uso de energías renovables. Así, nuestro país es uno de los veinte estados que han alcanzado ya los niveles de reducción de consumo primario energético marcados como objetivo de cara al 2020, habiendo reducido sus índices ya un 16,4% entre 2005 y 2013, año en que un 15,4% de la energía de nuestro país ya provenía de fuentes renovables -frente al 15% que logró alcanzarse en el conjunto de la Unión Europea-.