Desde la AEF, se proponen dos grandes medidas: el aumento de los incentivos al mecenazgo y la puesta en marcha del protectorado único de fundaciones, con el objetivo, por un lado, de incrementar la participación ciudadana y la sostenibilidad del Tercer Sector, y, por otro, de racionalizar el entorno administrativo de las fundaciones.
Así, la AEF persigue duplicar, al menos, el número de ciudadanos donantes y consolidar la independencia y la financiación de las fundaciones y de las entidades sin fin de lucro, mediante la mejora de los incentivos fiscales al mecenazgo y a la participación social (micro mecenazgo). Estos incentivos, incrementados a principios de 2015 por medio de la última Reforma Fiscal, distan aún mucho de los países de nuestro entorno, más avanzados en materia fiscal, que disponen de mayores porcentajes de desgravación fiscal, y que cuentan con porcentajes de donantes de hasta el 40% de la población, mientras que en España estamos en torno a un 20%. Por ello, desde la AEF se propone que el modelo fiscal español se acerque paulatinamente a otros más avanzados, como por ejemplo el francés, que establece deducciones del 70% en personas físicas y 60% en jurídicas; así como que se implante la deducción del 100% de los primeros 150€ de donación.
Por otra parte, en lo que refiere a la racionalización del entorno administrativo de las fundaciones, la reivindicación del protectorado único de fundaciones, recurrente en la historia de la AEF, responde a la necesidad de hacer de éste el órgano de ámbito estatal de referencia profesional y de calidad, elevando su rango administrativo y atribuyéndolo a un departamento ministerial con competencias transversales para hacer efectivo un marco regulador único para las fundaciones de competencia estatal, ayudar a mejorar el gobierno, la transparencia y la gestión de las fundaciones y contribuir a incrementar la coordinación administrativa con y entre protectorados autonómicos.