Durante la reunión, el presidente de EE.UU. afirmó que, históricamente, cuando se comenzaba a hablar de un asunto como el del cambio climático, "la percepción que se tenía era que se trataba de un tema medioambiental, para amantes de los árboles, y que a los empresarios, o bien no les importaba o lo veían como un tema que entraba en conflicto con sus intereses”. “Hoy, sin embargo, están aquí representados algunos de los más extraordinarios negocios” del planeta, así como sus proveedores", añadió el presidente.
El pasado mes de julio, una docena de compañías -entre ellas, Apple, General Motors o Goldman Sachs- firmaron un compromiso similar, un hilo del que la Administración Obama no ha dudado en tirar. De hecho, el gobierno de la Casa Blanca, en palabras Brian Deese, su consejero en materia climática, "no va a parar de trabajar hasta lograr que más compañías firmen el acuerdo de ahora en adelante”. El horizonte con el que trabajan en mente es la próxima Conferencia Mundial sobre Cambio Climático que tendrá lugar en París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre.
Entre los compromitos suscritos ayer, destacan el de reducir las emisiones de carbono hasta el 50%, cortar el uso de agua en un 80% y garantizar que el 100% de la energía que obtienen procede de renovables. Unas medidas que ligan de pleno con los objetivos de gobierno de Obama, quien desde que llegó a la Casa Blanca ha abanderado la lucha contra las emisiones de CO2 a escala internacional. Ahora, el presidente de EE.UU. quiere volver a los orígenes y aboga por una reforma ambiciosa para reducir las emisiones de las plantas energéticas un 32% en 2030 con respecto a los niveles de 2005, lo que supone un 2% más que en una propuesta antes formulada por la Agencia de Protección Medioambiental.