En palabras de Liu Bingjiang, director del Departamento de Control de Contaminantes, las cifras interanuales mostraron que la emisión de nitrógeno amoniacal, dióxido de azufre y óxido de nitrógeno -algunos de los gases considerados altamente contaminantes- disminuyeron un 3,18%, un 4,63% y un 8,8%, respectivamente, durante el primer semestre de 2015.
Estas reducciones se enmarcan en un plan integral que el gobierno chino ha puesto en marcha y que ha conseguido, también, que China aumentara su capacidad de tratamiento de aguas residuales e introducir nuevas normativas hasta en 270 procesos de fabricación de papel, impresión y teñido. En los primeros meses de 2015, las centrales eléctricas del país que retiran el óxido de nitrógeno alcanzaron, asimismo, una capacidad de 750 millones de kilovatios, representando un 87% del total de la capacidad eléctrica técnica del país.
En la progresiva migración para sustituir el carbón por gas como fuente energética, cabe destacar también que el país ha aumentado el uso de gas en 750 millones de metros cúbicos, reemplazando así 1,7 toneladas de carbón. Unos niveles, todos ellos, que acercan al país al compromiso que contrajo el año 2006 de reducir sus emisiones entre un 60 y un 65% antes de 2030.