Según presentó el ministro de Economía, Comercio e Industria de Japón, Yoichi Miyazawa, se trata de un plan “ambicioso” que contempla reducir en un 21,9% las emisiones de gases de efecto invernadero a través de medidas de ahorro energético y aumento del uso de las renovables, que podrían aportar entre un 22 y un 24% de toda la electricidad consumida por el país.
El 4,1% restante de reducción sería, según el plan nipón, de una mayor absorción de dióxido de carbono gracias a programas de reforestación y a la reducción en el uso de clorofluorocarburos (CFC).
A pesar de la elevada cifra, también es cierto que el 26% es tan sólo un recorte del 18% con respecto al año base 1990 fijado en el Protocolo de Kioto, del que Japón es país firmante.