Además, a las mujeres urbanas europeas les gusta disponer de una oferta de ocio, sobre todo cultural, y su acceso a ella influye en la visión positiva de la ciudad. El 75% de las madrileñas, frente al 66% de las mujeres de las 5 ciudades destaca el acceso a la variedad de actividades y al ocio como razón para amar a su ciudad.
Las madrileñas, en total coincidencia con el resto de las europeas, valoran en primer lugar que la disponibilidad de los centros sanitarios sea mejor que en las zonas rurales (94%); encontrar un trabajo (92%), el acceso a las instituciones administrativas (90%), a los centros educativos (78%), a los sitios para las compras de alimentos (74%), y la disponibilidad de muchos transportes (68%). Sin embargo, las ventajas de la vida urbana están menos claras con respecto a la educación de los niños ya que para el 49% de las mujeres europeas es igual de fácil en la ciudad que en las zonas rurales, aunque en el caso de Madrid, su visión es más positiva, dado que 39% prefiere la ciudad para la educación de los hijos.
Para el 74% de las mujeres europeas, las ciudades estarían mejor adaptadas a sus vidas si ellas estuvieran más involucradas en su diseño y gestión. En proporción inferior, el 63% de las mujeres de Madrid comparte esa opinión. En cuanto a lo que podría tener mayor impacto en una mejora de su calidad de vida, las mujeres de Madrid sitúan "un entorno más agradable menos contaminado".
Por tanto y respecto a los aspectos a cambiar para hacer la ciudad más agradable, la contaminación (73%) y el estrés (62%) son las dos razones más citadas por quienes tienen una imagen negativa de la ciudad. Las madrileñas críticas evocan esos mismos motivos pero de manera menos acentuada (59% en cada caso).
Probablemente con el fin de conciliar mejor la vida familiar y laboral, las mujeres están claramente a favor de las ciudades con varios centros, pequeños pero repartidos en diferentes puntos de la ciudad, en lugar de las ciudades con un centro-ciudad único (74% contra 26%).
De acuerdo con lo que ven en los hogares y en sus círculos sociales, los entrevistados de las 5 ciudades europeas reconocen que la mujer continua asumiendo más responsabilidad que los hombres en las tareas domésticas. Así, el 78% de las mujeres urbanas entrevistadas considera que realiza las tareas domésticas (limpiar la casa, organizarla, cocinar, etc.); El cuidado de los hijos es la segunda tarea prioritaria para el 73% de ellas; la compra de abastecimientos para el hogar (64%) y otras tareas administrativas (para el 35%). No hay diferencias significativas entre hombres y mujeres en la percepción de quién realiza estas tareas, aunque baja un poco el número de hombres que lo cree.
Los habitantes de Madrid y las madrileñas en particular consideran más que la media europea que la igualdad entre hombres y mujeres se respeta más en la ciudad que en el campo, de manera general (76% de las madrileñas contra 72% de las mujeres de las 5 ciudades) y en particular en el ámbito profesional (76% de las madrileñas contra 68% en las 5 ciudades).