El índice de densidad digital de Accenture mide el grado de penetración de las tecnologías digitales en el tejido económico y empresarial de un país. Su valor se calcula en función de más de 50 indicadores -como el volumen de operaciones realizadas en Internet, el uso de tecnologías cloud o de otro tipo para optimizar procesos, el nivel de conocimientos tecnológicos en una empresa o la adopción de nuevos modelos de negocio digitales en la economía-.
En términos generales, el índice indica que una mejora de 10 puntos en la densidad digital (en una escala de 0 a 100) a lo largo de cinco años se traduce en un aumento anual en la tasa de crecimiento del PIB de 0,25 puntos porcentuales en economías avanzadas y 0,5 puntos porcentuales en economías emergentes. El aumento podría oscilar entre 97.000 y 418.000 millones de dólares en economías emergentes como Brasil, India y China. A un nivel más detallado, el Índice identifica los factores que refuerzan o debilitan la densidad digital de una economía. Gracias a esta información, los líderes políticos y empresariales pueden definir sus estrategias digitales, medir los progresos realizados y estimar el rendimiento de sus inversiones.
Muchas empresas que tratan de crecer y ser más competitivas también pueden usar el índice para identificar “puntos calientes digitales” en cualquier lugar del mundo y ubicar en ellos distintas partes de sus operaciones, dependiendo de las ventajas relativas de cada lugar. El análisis indica que el país que tiene una mayor densidad digital es Holanda, seguido por Estados Unidos, Suecia, Corea del Sur, Reino Unido y Finlandia.

“A medida que adoptan nuevas tecnologías, las empresas tienen que incluir la densidad digital entre los criterios básicos para determinar dónde ubican sus operaciones, junto con el acceso a recursos naturales, un buen sistema de transporte y la posibilidad de contratar a empleados cualificados”, según Bruno Berthon, managing director de estrategia digital en Accenture Strategy. “Ser competitivo en el mundo digital significa aplicar nuevas tecnologías en campos muy diferentes, desde la contratación de mano de obra hasta la automatización de procesos, pasando por la creación de nuevos productos y servicios. Los 50 indicadores del índice de densidad digital de Accenture reflejan que la adopción de tecnologías digitales no puede limitarse a un puñado de iniciativas de corto alcance, por bienintencionadas que sean. La competitividad digital exige un amplio programa de actuaciones interrelacionadas por parte de gobiernos y empresas.”
El análisis de Accenture explica cómo pueden colaborar gobiernos y empresas para mejorar los aspectos que contribuyen a una mayor eficacia digital a nivel empresarial y a un mayor crecimiento a nivel nacional. Aunque las actuaciones precisas varían de un país a otro, hay cuatro factores comunes: