“En estos cuatro años hemos visto terremotos de gran intensidad en Lorca, en la costa de Vinaroz y ahora en Ossa de Montiel. Pero el CSN está trabajando para revisar la vieja nuclear de Garoña en vez de cumplir con las recomendaciones sobre seguridad sísmica”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace.
El mismo lunes las centrales nucleares de Trilllo y Zorita de Guadalajara, en desmantelamiento en la actualidad, pusieron en marcha su procedimiento de actuación en caso de movimiento sísmico, que incluye, entre otros aspectos, comprobar y evaluar posibles daños en las estructuras de la instalación. En el caso de Zorita se comprobó también la estructura del Almacén Temporal Individualizado (ATI) de combustible gastado.
El proyecto de Almacén Temporal Centralizado de Residuos Nucleares en Villar de Cañas (Cuenca), también se encuentra a unos 140 kilómetros del epicentro del terremoto. Este proyecto, con graves deficiencias de todo tipo según la ONG, tampoco valora este riesgo en profundidad. En concreto según la memoria del Estudio de Impacto Ambiental indica refiriéndose a los riesgos sísmicos que "estos eventos denotan la baja sismicidad del entorno y no han podido ser asignados a ninguna falla conocida", por estos motivos el proyecto no recoge ni prevé realizar un estudio sismológico de detalle en el emplazamiento.
Según informa Greenpeace, en una central nuclear, un terremoto puede causar daños estructurales, de sistemas y de componentes, lo que ocasionaría un accidente nuclear grave. Las vibraciones de los terremotos también pueden producir incendios e inundaciones. Toda deficiencia en cuanto a la protección contra incendios o el almacenamiento adecuado de los equipos de emergencia en las centrales podría agravar un accidente.
La organización ecologista quiere recordar además que el fracking puede producir sismicidad inducida. Tal y como publicó la revista Science el pasado mes de julio, esta técnica se relaciona con el incremento del riesgo de terremotos de baja y media intensidad, por lo que los autores del estudio reclaman que no se realice en zonas de riesgo.