A pesar de que un 75% de los pacientes con epilepsia habla abiertamente de su enfermedad, uno de cada cuatro dice estar discriminado por el hecho de padecerla y cerca de la mitad asegura que su vida a cambiado desde que se la diagnosticaron. También la mitad de los encuestados dice tener problemas de ánimo y una tercera parte, ansiedad.
La mayoría de los enfermos de epilepsia se considera capacitado y adecuado trabajar. No obstante, este dato contrasta con el hecho que menos de la mitad, tan sólo un 41%, estaba trabajando en el momento de realizarle el estudio. Una tercera parte, además, no informa a la empresa de tener esta enfermedad y un 8,2% dice haber ser despedido por padecerla.