Ante la gravedad de esta patología, el profesor José María Ruiz Moreno, director médico del Instituto Europeo de la Retina Baviera (IER Baviera), señala la prevención como principal herramienta y recomienda la realización de revisiones periódicas, especialmente en el caso de pertenecer a alguno de los principales grupos de riesgo: miopes, diabéticos, personas con antecedentes familiares de desprendimiento y que hayan sufrido complicaciones en cirugías oculares previas o traumatismos oculares.
Ruiz Moreno incide de manera especial en la prevención en miopes y diabéticos. En el caso de la miopía, apunta que “una graduación superior a las 5 dioptrías, hace que el riesgo de padecer desprendimiento sea hasta 10 veces mayor que en una persona sin este defecto visual”. Respecto a la diabetes, añade que “la afectación de los vasos sanguíneos del ojo, hace que los problemas visuales sean habituales entre los diabéticos. El desprendimiento de retina, puede ser una de las complicaciones más graves en los pacientes que sufren diabetes”.
El desprendimiento de retina se produce por la separación espontánea de las capas internas (retina neurosensorial) y externa (epitelio pigmentario) de la retina. Se acumula líquido en el espacio que se forma entre ambas capas, y la retina desprendida no puede funcionar ni nutrirse de forma adecuada.
En la mayoría de las ocasiones, de manera previa al desprendimiento se presentan una serie de síntomas ante los cuales la consulta al oftalmólogo ha de ser inmediata. Se trata de la aparición de destellos luminosos en el ojo, de moscas volantes o de defectos en el campo visual que el paciente suele describir como un telón o cortina negra.