La declaración marca el último intento por parte de los responsables políticos de China para limitar el apetito energético de la nación. Los objetivos fijados por el Consejo de Estado representan una hoja de ruta para la estrategia de desarrollo energético de China hasta el año 2020 y están recogidos en un documento de fecha 7 de junio. Un documento elaborado anteriormente a que el presidente Xi Jinping declarara, la semana pasada, que China se esforzaría en duplicar la cantidad de energía generada a partir de fuentes de emisiones cero. Un plan que, en los próximos 16 años, tiene como objetivo reducir el consumo de carbón en Beijing, Tianjin, Hebei y Shandong, el Delta del Río Perla y en la región del delta de Yangtze.
Como parte del plan del Consejo de Estado, el gobierno también insta a obtener el 15% de la energía a partir de combustibles no fósiles, más del 10% a partir de gas natural y menos de 62% a partir del carbón (sabiendo que el carbón representó el 66% de consumo energético en 2013). La nación limitará el consumo de carbón a las 4,2 millones de toneladas para el año 2020.
Los objetivos se establecen en un contexto donde la contaminación medioambiental ha credido exponencialmente, lo que está presionando a las autoridades chinas a frenar el consumo de carbón y a aumentar la cuota de la tecnología de baja emisión utilizado en la producción de energía.