Se prevé que los paneles solares incorporados al carril puedan generar suficiente electricidad para abastecer tres casas, con potencial para ampliar dicho subministro a carreteras y a otros usos. Será la semana que viene, el 12 de noviembre, cuando 70 metros del carril se convertirán en la primera calle del mundo que incluirá paneles solares incrustados.
La inversión, de 3 millones de euros, irá a cargo de la autoridad local. Ésta incluye filas de células solares de silicio cristalino, que se incrustarán en el hormigón y se cubrirán con una capa translúcida de vidrio templado. Una ligera inclinación de los mismos permitirá que la lluvia lave la suciedad y mantener así la superficie limpia para garantizar la máxima exposición a la luz solar. A diferencia de los paneles solares comunes, instalados en los tejados, los paneles incrustados en el suelo generan un 30% menos de energía, debido a que no pueden ajustar-se directamente en dirección al sol.
Sten de Wit del instituto de investigación holandés TNO, quienes lanzaron la idea, declaró a The Guardian que hasta un 20% de los 140.000 kilómetros de carretera de los Países Bajos son potencialmente adaptables. De este modo, podrían alimentarse con dicha energía solar otras cosas, como semáforos o coches eléctricos.