"Los objetivos han animado soluciones técnicas focalizadas en la que ya es fruta madura, en vez de dirigirse a las causas profundas de los problemas de desarrollo", dijo. Asimismo, añadió que el foco se ha centrado sólo en “aquello fácilmente medible y no en eso más importante, como el fortalecimiento de los grupos maginados”. En este sentido, considera que los compromisos por los derechos humanos han pasado de ser para los gobiernos obligaciones, a posibles políticas de menor envergadura.
Aún y ser la igualdad uno de los valores fundamentales de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, “las metas no abordan adecuadamente las cuestiones relacionadas con de discriminación, la igualdad y la equidad, lo que aumenta las desigualdades dentro y entre países. Los objetivos ponen énfasis en el progreso general como indicador principal, olvidando aquel progreso más lento o la creciente exclusión de los grupos marginados, incluidos los inmigrantes que viven y trabajan en condiciones precarias". Crépeau considera que “los objetivos post-2015 de desarrollo sostenible son una oportunidad para los gobiernos para mostrar su compromiso con los derechos humanos”, informa The Guardian.