De esa cantidad, 90 millones corresponderían al potencial de los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar; mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del terciario y en la industria. Asimismo el cambio horario evita la emisión de entre 890.000 y 1.068.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que beneficia claramente al medioambiente, informa 20 minutos.
El cambio de hora es una directiva comunitaria de obligado cumplimiento, la Directiva Comunitaria 2000/84/ CE que rige el denominado “Cambio de Hora”. Una medida avalada por las conclusiones de un estudio sobre su alcance y efectos realizado por encargo de la Comisión Europea y presentado al Parlamento en 1999. El estudio concluye que tiene impactos positivos no sólo sobre el ahorro sino sobre otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo y los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.
El potencial de ahorro requiere de un comportamiento responsable
Para alcanzar este potencial de ahorro, alerta el IDEA, se deberá llevar a cabo un comportamiento responsable en el hogar. Esto significa, entre otras medidas, prescindir de la luz artificial cuando no sea necesaria o aprovechar la luz natural al máximo. Al mismo tiempo, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y el IDAE recomiendan a los ciudadanos contribuir al ahorro de energía durante todo el año haciendo un uso inteligente de los equipos consumidores (iluminación, calefacción, electrodomésticos, etc.).
Cambiamos la hora desde 1974
El “Cambio de Hora” comenzó a generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años.
Desde la aprobación de la Novena Directiva, por el Parlamento Europeo y Consejo de la Unión, en enero de 2001, este cambio se aplica con carácter indefinido. Con ello, se han fijado las fechas de inicio del periodo de la “Hora de Verano” (en el que, como ahora, adelantamos el reloj una hora) y su finalización (cuando retrasamos el reloj una hora), produciéndose el último domingo del mes de marzo y el último domingo del mes de octubre, respectivamente.