En el año 2011, la Fundación Rafa Nadal y Aldeas Infantiles SOS aunaron su compromiso con la infancia vulnerable en el proyecto Integración y Deporte, con el propósito de transformar el deporte en un vehículo para la integración. Los resultados de esta iniciativa han sido recogidos en un primer informe donde se incluyen los testimonios de los propios usuarios: los niños, familias, educadores y agentes sociales de los barrios de Granada, Zaragoza y Barcelona donde el programa se desarrolla.
“Para Aldeas Infantiles SOS ha sido un orgullo poder llevar a la práctica este programa junto a la Fundación Rafa Nadal, pues Rafa Nadal supone un referente de compromiso, esfuerzo, juego limpio y sencillez”, afirma Pedro Puig, Presidente de Aldeas Infantiles SOS de España. De hecho, el programa surge del propio deseo del deportista y de su familia de ayudar a niños y adolescentes socialmente desfavorecidos y que corren riesgo de quedarse excluidos.
“Acudimos a Aldeas Infantiles SOS por su reconocido prestigio y excelente trabajo a favor de la infancia y, juntos, hemos visto crecer un proyecto que ha superado con creces nuestras expectativas”, comenta en el informe presentado Ana María Parera, la presidenta de la Fundación Rafa Nadal, quien quiere, con esta publicación, acercar a la ciudadanía los avances y cambios en su entorno que han conseguido los chicos con un gran esfuerzo.
660 niños y sus familias
Desde el comienzo, han participado en Integración y Deporte 660 niños de 5 a 18 años y sus familias, con quienes también se ha trabajado a través de talleres deportivos y de apoyo a la educación y cuidado de los hijos. Los resultados de una encuesta de satisfacción en los usuarios señalan que el 85% de los niños y el 89% de los adultos se muestran muy satisfechos con el programa, que incluía tenis, hockey, spiribol, lacross, escalada, voleibol, paddle, natación, piragüismo, etc. Pero más allá del deporte, el proyecto busca la integración y el crecimiento personal de los niños y los adolescentes, un convencimiento de las dos entidades que, aseguran, se ha visto reforzado con los resultados.
Entre sus objetivos, el proyecto Integración y Deporte persigue la práctica de deportes alternativos, la adquisición de hábitos saludables alimenticios y de higiene personal, el sentimiento de pertenencia a un grupo, el aumento de la autoestima y la adquisición de responsabilidades. “Mi hijo no vivirá del deporte, pero aquí se está haciendo un hombre”, dice la madre de uno de los niños.
Pero los resultados del programa apuntan, además, a otro tipo de logros. El trabajo con las familias de los niños ha permitido la mejora de la cohesión familiar y un avance en el rendimiento escolar de los chicos. Además, ha propiciado la interrelación entre los adultos, vecinos que antes no se conocían y que han empezado a tejer redes de colaboración entre ellos. Además, en barrios como Haza Grande, en Granada, efectivos de la Policía han elogiado la huella que ha dejado el programa en las calles. Los servicios sociales y la comunidad educativa de estas zonas también han manifestado su satisfacción por la mejora que observan en los niños. “Una niña me dijo ‘Me gusta mucho venir a deporte, ¿por qué no habéis aparecido antes en mi vida?’”, comenta en la publicación Mery Ourares, una de las educadoras del proyecto en Granada, gratamente sorprendida por los beneficios que ha aportado el programa en los niños del barrio y quien ha podido constatar, de manera directa, el impacto positivo del deporte en los programas sociales de prevención. “He visto que los objetivos se cumplen, he percibido el antes y el después de que un niño entrase al programa, en definitiva, he apreciado la sonrisa de los niños”, añade.