Las Poderosas son Lesbia, Telma S., Adelma, Rosa y Telma A., cinco mujeres guatemaltecas que fueron víctimas de situaciones de violencia física, sexual o paternal en diferentes etapas de su vida y que se han dado cuenta de la capacidad sanadora, de autodefensa y empoderamiento del teatro. “El teatro se ha convertido en una herramienta potente para transformarnos y llenarnos de fuerza y valor. Nos da otra oportunidad de vida y, además, vemos que el público se retuerce en la butaca y responde”, comenta Lesbia.
Las Poderosas se encontraban recibiendo apoyo psicológico y jurídico cuando el director teatral y dramaturgo Marco Canale, también sacudido por la violencia, las invitó a participar en un documental. De este encuentro surgió la idea de crear el grupo, en el que también participan los hijos de las protagonistas. Cuatro años después de su nacimiento como colectivo, Las Poderosas ya han girado por México, Venezuela y España e imparten talleres para empoderar a otras mujeres enseñándoles que nadie puede presionarlas en cuestiones relacionadas con el sexo, la identidad o la religión.
Naciendo
En su obra ‘Naciendo’, Rosa García busca sus raíces y encuentra a un grupo de mujeres que iniciaron un juicio contra el Ejército de Guatemala por haber sido secuestradas y violadas sistemáticamente en el campo militar de Sepur Zarco. Lesbia Téllez se reencuentra con el hecho de haber sido abusada en el pasado para comprender y redescubrir la sexualidad. Telma Ajín trata de entender las raíces de la violencia ayudando a su madre a encontrarse con su abuela q’eqchí, que la regaló hace 70 años cuando era una niña. Adelma, cuyo marido la intentó asesinar mediante sicarios, narra cómo finalmente hizo justicia, y Telma Sarceño, treinta y cinco años después de la brutal represión contra los estudiantes de la Universidad de San Carlos, a la que pertenecía, decide acercarse a lo que vivieron las mujeres indígenas que se alzaron en la guerrilla, y recordar a sus compañeros universitarios asesinados.
“Podemos salir. Hay que decirles a las mujeres que podemos salir. Muchas ven tan imposible lo de salir (las que viven, por ejemplo, sujetas a un gasto de un hombre), y a través de los talleres de teatro han visto que sí, que juntas podemos. Queremos abrir espacios de teatro, crear alianzas, intercambio mutuo. Eso de generar redes y trabajar conjuntamente es muy importante. Cuando llegamos a la comunidad (a impartir un taller) decimos “aquí venimos a compartir esta herramienta sanadora que nos ha ayudado a seguir adelante”. Allá donde se crea un grupo, ellas son las poderosas de su lugar. Todas somos poderosas”.