22/09/2014 07:38:56

Estudiantes de ESADE compiten por 1 millón de dólares en la final del Premio Hult

Defenderán el proyecto Harambee, que pretende corregir la visión en los suburbios urbanos

A tan solo uno día de la final del Hult Prize, que tendrá lugar mañana durante la junta anual de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York, los estudiantes de ESADE Business School que conforman uno de los seis equipos finalistas están preparados para defender su proyecto, Harambee, ante un panel de expertos que estará presidido por Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos, y entre los cuales destaca Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz.

El Hult Prize, dotado con un millón de dólares, les permitiría hacer realidad su proyecto. Cada vez más cerca de la final y tras meses de intenso trabajo, Caela Tanjangco (alumna del MSc in International Management de ESADE y cofundadora de Harambee) comenta: “Nuestro equipo ha demostrado una gran resistencia y persistencia a lo largo de todo este trayecto. Estamos creando una empresa de la cual nos sentimos muy orgullosos.”

La visión de Harambee Para responder al desafío que propone el Hult Prize este año, hacer frente a las enfermedades no transmisibles en favelas y barrios marginales, Harambee tiene como objetivo ofrecer a los habitantes de los barrios más marginales del mundo acceso a gafas de calidad asequibles, empoderando para ello a las comunidades.

Más del 40 % de las personas que viven en barrios marginales urbanos padecen problemas de visión, pero no tienen acceso a unas gafas adecuadas. Y no es solo un problema de salud: los niños no son capaces de recibir una buena educación y los adultos ven limitado el tipo de trabajo que pueden realizar. La pérdida de ingresos causada por este hecho está valorada en unos 120 millones de dólares por año, equivalente a la cantidad total anual de la ayuda al desarrollo en todo el mundo.

Harambee tiene como objetivo proporcionar a los habitantes de los barrios marginales gafas flexibles y ligeras, pero muy resistentes, hechas con un simple alambre, lentes prefabricadas de quita y pon, y con varillas termo retráctiles. Las gafas pueden fabricarse localmente, pueden ajustarse a cada caso y, además, son visualmente atractivas.

Un elemento fundamental de su modelo de negocio es la convicción, derivada de su experiencia en el trabajo de campo, de que una clave para lograr el éxito a la hora de intervenir en las comunidades de barrios marginales es que sean parte de la solución. En el sistema que han creado, la producción y la distribución de las gafas están directamente relacionadas con el empoderamiento económico.

A través de Harambee Vision, los habitantes de los barrios marginales podrán producir localmente sus gafas con una innovadora máquina de flexión, inventada por su socio alemán OneDollarGlasses. Mediante una formación de dos semanas de duración, se enseña a los habitantes de dichos barrios a fabricar gafas y a realizar revisiones visuales, y se les explican los fundamentos de la gestión de una empresa.

El modelo de negocio ya ha sido sometido a prueba por OneDollarGlasses en el último año en varios proyectos piloto en diferentes países, y, tras probarlo con éxito en Guatemala y las Filipinas, el equipo Harambee confía ahora en extenderlo a los suburbios urbanos. “La creación de prototipos ha sido muy convincente y hemos recibido un feedback tan positivo que está siendo muy apasionante implementar este proyecto”, afirma Bijan Mashagh (cofundador de Harambee).

La extensión del negocio pasa por capacitar a las comunidades y a otras organizaciones independientes para que puedan implementar la solución a partir de un “kit de negocio”. De este modo, pueden llegar a producirse hasta 50.000 gafas por año y empoderar a más de 50 habitantes de los suburbios para la producción y la venta el producto. Con las herramientas, los materiales, la formación y el apoyo necesarios, este negocio puede replicarse fácilmente en cientos de barrios marginales.

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