TMB ha sido elegida para acoger la prueba piloto del proyecto, en el que participan la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC) y siete entidades más, entre centros europeos de desarrollo y empresas privadas del sector. La prueba consiste en la instalación en la estación de Passeig de Gràcia de un sistema de monitorización, control y captación de datos, a través de 50 sensores. De esta manera, a lo largo del día se vigilan factores como la temperatura, la humedad, las condiciones climáticas del exterior y el volumen de pasajeros. Y, a partir de los datos obtenidos, se modulan los sistemas de alumbrado, las escaleras mecánicas y la ventilación, para conseguir dicho ahorro energético, sin afectar al usuario. Según indica TMB, se trata de subsistemas que consumen un tercio de la energía necesaria para hacer funcional una red de metro.
Si la prueba obtiene los resultados positivos esperados, está previsto estudiar la posibilidad de implementar los mismos sistemas en otras estaciones del metro de la ciudad, siempre que suponga un coste mínimo de inversión.