Según informa El País, el área con mayor demanda de usuarios potenciales es el norte, por lo que se incluirá así el perímetro contiguo delimitado por las calles de Blasco de Garay y de Cea Bermúdez; las calles de Bravo Murillo y de Mateo Inurria; la avenida de Pío XII y la calle del Príncipe de Vergara; y la calle de Francisco Silvela. Esto se suma a las 123 estaciones y a los 1.560 vehículos ya disponibles, distribuidos por la calle de Bailén; el paseo del Pintor Rosales; las calles de Alberto Aguilera, Sagasta y Génova; las calles de Padilla y de Doctor Esquerdo; la avenida de Barcelona y la ronda de Toledo. Sin embargo, siguen las averías informáticas y fallos en el cobro a los ciudadanos de este servicio.
El servicio lo presta la empresa Bonopark, que tiene adjudicado el contrato en concurso público por 25 millones de euros los próximos 10 años. Según fuentes del área de Medio Ambiente y Movilidad de Madrid, se calcula que la ampliación prevista supondrá 600.000 euros adicionales, hasta sumar un coste de cerca de tres millones anuales para las arcas municipales, informa El País. Una extensión que el concejal de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, justifica porque “se ha generado mucha demanda”.
Otro de los cambios que se efectuarán estará relacionado con la velocidad. Por lo que de 18 kilómetros por hora, se aumentará hasta los 25 ya que “facilitará la integración de BiciMad en la circulación”, explican desde Bonopark.