La Conferencia de la OMS sobre salud y clima, celebrada entre el 27 y el 29 de agosto, proporcionó una plataforma para la adopción de medidas que permitan abordar las repercusiones del cambio climático en la salud y que podrían mejorar la vida de millones de personas. Entre otros aspectos, la OMS alerta que los efectos del cambio en el clima pueden poner en peligro la seguridad de la salud a causa de “fenómenos meteorológicos extremos y brotes de enfermedades infecciosas”, de hecho, “la contaminación atmosférica aumenta la carga de las enfermedades no transmisibles”, informan en un comunicado.
En datos de finales de 2013 publicados por la OMS, en los últimos cien años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,75 ºC. Durante los últimos 25 años el proceso se ha acelerado, y ahora se cifra en 0,18 ºC por década. Según alerta el organismo, enfermedades mortíferas como las diarreas, la malnutrición, la malaria y el dengue, son muy sensibles al clima y pueden ser agravadas por el cambio climático. Y a estas no podrán hacer frente las frecuentes malas infraestructuras sanitarias con las que cuentan los países en desarrollo.
Calor, desastres naturales y enfermedades
El calor extremo puede ser una causa del calentamiento global. Según alerta la OMS, las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. Estas temperaturas extremas pueden provocar, además, un aumento de los niveles de polen y otros alérgenos, así como los niveles de ozono y otros contaminantes en el aire. Datos alarmantes teniendo en cuenta que la contaminación atmosférica urbana causa aproximadamente 1,2 millones de defunciones cada año.
Desde de los años sesenta, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado, causando al año más de 60.000 muertes, sobre todo en países en desarrollo. Un hecho que se suma al aumento del nivel del mar, lo que puede obligar a muchas personas a desplazarse de sus hogares cercanos al mar. También la creciente variabilidad de las precipitaciones afectará al suministro de agua dulce y a la producción de alimentos básicos; la escasez de agua también puede provocar sequía y hambruna y las inundaciones pueden contaminar las fuentes de agua dulce, “incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos, entre otros efectos”.
En este sentido, la OMS advierte que “las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría”. Una de las enfermedades afectada sería la malaria, que depende mucho del clima. Ésta está transmitida por mosquitos del género Anopheles y mata a casi un millón de personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años.
Un riesgo global
Los efectos del calentamiento global afectarán, según alerta la OMS, a todas las poblaciones del planeta, en diferente medida. Uno de los focos principales se centra en los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares, que son especialmente vulnerables. De hecho, los estados insulares son el tema central de la 3ª Conferencia Internacional de la ONU sobre Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, que se celebra estos días en Samoa.