La Operación Castinheira ha sido realizada por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), la Policía Federal y la fiscalía. “Es un crimen ambiental que envolvió blanqueo de mucho dinero, corrupción y falsificación de documentos”, según explica el fiscal de la República, Daniel Azeredo.
Entre las zonas más devastadas destaca la Floresta Nacional de Jamanxin, una reserva ambiental en Novo Progresso, informa ABC. A su vez, el comisario de la Policía Federal en Pará, Raimundo Benassuly, informó que “11 áreas deforestadas que eran preparadas para especulación inmobiliaria de terrenos. Ellos quemaban el área, plantaban pasto, y preparaban los terrenos para el plantío de soja”. Según informa el diario, los responsables se enfrentan a penas de hasta 50 años de cárcel, acusados por invadir terrenos públicos, robo, fraude fiscal, delitos ambientales, falsificación de documentos, conspiración y blanqueo de dinero.