El trabajo, conocido como estudio «Delphi», se desarrolló en el marco del Proyecto Europeo «Ecosistema social para el envejecimiento, la capacitación y el bienestar» que lidera la empresa Áliad junto con un consorcio de 8 socios de 5 países (Bulgaria, Francia, Italia, Malta y España).
De este modo, mientras que el 69% de los expertos cree posible alcanzar una mayor esperanza de vida para 2030, hasta un 80% cree que se verá condicionado por las dificultades financieras (según el 80,9%) y los colapsos de los sistemas de salud pública (76,5%).
Además, creen que actualmente existen importantes diferencias económicas, sociales y políticas entre los Estados miembros de la Unión Europea que harán que el aumento de la esperanza de vida no sea uniforme.
Por otro lado, los hábitos nocivos más extendidos para el año 2030 serán el sedentarismo (89,7%), los malos hábitos nutricionales (85,3%) y el estrés (76,5%), según los autores del informe, por delante de otros factores como el consumo de tabaco (19,1%), drogas (13,2%) y alcoholismo (11,8%).
Problemas cardiovascuales, principal causa de muerte
El informe alerta también de que las principales causas de muerte en 2030 serán las provocadas por enfermedades cardiovasculares (83,8%), muy por encima del cáncer (70,6%) y las enfermedades cerebrovasculares (45,6%). Todo ello como consecuencia de las enfermedades crónicas más extendidas: obesidad/sobrepeso, cáncer y enfermedades coronarias.
No obstante, los autores creen que las tecnologías de la información y de la comunicación pueden servir para rebajar el impacto de estas patologías, y serán especialmente útiles para la promoción del envejecimiento activo y saludable, la puesta en marcha de servicios de teleasistencia y telemedicina, y para mejorar los sistemas de comunicación.
Según los expertos encuestados, invertir en áreas médicas como la Geriatría (67,6%), Oncología (64,7%) y Medicina Familiar (44,1%) es primordial para lograr un aumento de la esperanza de vida saludable, especialmente en sistemas de detección precoz de enfermedades (83,8%), sistemas de localización personal (55,9%) y ciudades inteligentes («smart cities») y municipios saludables (50%).