Los pisos tutelados funcionan como recurso de vivienda destinado a mujeres discapacitadas que posean o puedan adquirir las habilidades personales y sociales necesarias para enriquecerse de la convivencia con un pequeño grupo de compañeras. Su esquema posibilita la puesta en marcha de intervenciones muy individualizas y cercanas con cada usuaria, para poder ejercer labores de supervisión o de apoyos puntuales en su día a día. “El servicio está formado por dos viviendas, con una totalidad de diez plazas” explica Paula de la Rocha, gerente de la fundación, “y están ubicadas en el entorno de una comunidad de vecinos, con un ambiente especialmente familiar, que proporciona un carácter integrador y normalizador”.
El objetivo final de la Fundación Alas con esta prestación es, según indica su gerente, «velar por la mejora de la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual, facilitando la cobertura de sus necesidades a nivel material, físico y emocional. Esto lo conseguimos proporcionando alojamiento, manutención y otras cuestiones de primera necesidad, fomentando las relaciones sociales y el disfrute del ocio, cuidando de su salud, respetando sus derechos e intereses personales, desarrollando su autodeterminación…».