Así, de los contratos logrados durante este periodo, 164 corresponden a personas con discapacidad, 262 a mujeres víctimas de violencia y 20 a personas procedentes de la cárcel. Además, otras 30 personas que han pasado por las drogas han logrado también un empleo.
La directora general de la fundación, Ana Muñoz, ha subrayado el efecto beneficioso del trabajo para estas personas, además de la obtención de ingresos, y que contribuye "de la manera más eficaz a que puedan salir del círculo de exclusión, retomar sus vidas, recuperar su autoestima, sentirse autosuficientes y capaces de afrontar nuevos desafíos y proyectos personales", según ha explicado.
En lo referente a su integración en el puesto de trabajo, la organización ha cifrado el porcentaje de éxito en un 90 por ciento de casos "positivos" o "muy positivos", de acuerdo con las valoraciones de los trabajadores realizadas por sus responsables en las empresas.
En esta línea, el director de RRHH de Indra, una de las empresas que colaboran en el programa de empleo de Fundación Integra, Ángel José Jimeno, ha asegurado que desde la experiencia de la empresa en la acogida de nuevos trabajadores en riesgo de exclusión, considera que "son personas comprometidas, con talento, con ilusión y motivación. Sus circunstancias personales no han impactado en su desarrollo profesional o en el de su equipo". "Nos permiten aprender a todos y seguir trabajando en una cultura más inclusiva. Aportan nuevas formas de entender los problemas y de responder ante los retos a los que nos enfrentamos todos los días", ha asegurado.