El informe El G20 y la igualdad de género: Cómo el G-20 puede hacer avanzar los derechos de las mujeres en el ámbito laboral, la protección social y las políticas fiscales advierte de que las ambiciones de crecimiento del G20 no podrán materializarse a menos que se apliquen políticas que aborden la discriminación sistémica y la exclusión económica de las mujeres en los países del G-20.
El reconocimiento de los trabajos no remunerados supondría entre el 30 y el 60% adicional al PIB de los países del G-20 La directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima, ha apuntado que tanto en los países que pertenecen al G-20 como en los que no, las mujeres cobran menos que los hombres; tienen mayor presencia en los empleos a tiempo parcial; son objeto de discriminación en el seno del hogar, en los mercados y en las instituciones; y realizan la mayor parte del trabajo no remunerado.
Dependiendo del contexto de cada país, el reconocimiento y puesta en valor de trabajos no remunerados, como el cuidado de los menores o las labores domésticas, supondría entre un 20 y 60% adicional al PIB en los países del G-20. "Esta brecha entre hombres y mujeres refleja una forma de desigualdad básica y arraigada que aqueja a los países del G-20 a pesar de los logros indiscutibles alcanzados en otras áreas", afirma Byanyima. También ha añadido que "si la tasa de empleo remunerado de las mujeres fuese igual a la de los hombres, el PIB de los Estados Unidos incrementaría un 9%, el de la Eurozona un 13% y el de Japón un 16%".
"El desarrollo y crecimiento económico sólo podrán ser consideraros inclusivos y supondrán una diferencia positiva en las vidas de todas las personas si los hombres y las mujeres tienen igual oportunidades para beneficiarse de ellos, se respetan los derechos humanos y se persigue el desarrollo sostenible", subraya José María Vera, director general de Oxfam Intermón. "No estamos hablando de un problema de mujeres, sino de un problema sistémico que afecta al bienestar de todas las personas, tanto en los países pobres como en los ricos". Un compromiso pendiente "La presidencia australiana del G-20 tiene la oportunidad de cumplir dicho compromiso trabajando para conseguir un crecimiento económico que sea verdaderamente inclusivo y promueva los derechos de las mujeres", explica José María Vera.
Entre las recomendaciones del informe de Oxfam al G-20 destacan: apoyar un proceso para el establecimiento de unos objetivos de desarrollo post-2015 responsables, que incluyan objetivos independientes sobre desigualdad económica extrema, igualdad de género y derechos de las mujeres; impulsar políticas de empleo para generar puestos de trabajo dignos para las mujeres y eliminar las diferencias salariales y la segregación ocupacional; poner fin a la discriminación de género en el lugar de trabajo y fomentar políticas favorables a la conciliación familiar, como por ejemplo la ampliación de los derechos por baja parental, la mejora del acceso a los servicios de atención a menores y personas mayores y una mayor protección de la seguridad social; y fomentar la financiación de los servicios públicos para reducir el trabajo no remunerado de las mujeres.
El informe se ha publicado con la colaboración de la fundación Heinrich Böll Foundation y con motivo de la Business 20 (B20), una de las conferencias “satélite” que se celebrarán de forma previa a la cumbre de los líderes del G-20 en Brisbane de noviembre y que tendrá lugar esta semana en Sydney.