Durante décadas 10.000 edificios utilizaron para la calefacción un combustible que contaminaba más que todos los coches y camiones de Nueva York juntos. Pero una nueva ley dio el alto en 2011 a los combustibles llamados número 6 y número 4, los gasóleos residuales. 2030 es la fecha límite para usar alternativas más limpias: gas natural o combustibles más ecológicos.
Uno de los mayores propietarios de la ciudad, la Universidad de Columbia, habrá reconvertido más de 80 edificios residenciales al gas natural a final de año, según recoge euronews.com. La Universidad de Columbia tenía además del gas varias opciones y legalmente podían haber elegido otra, pero finalmente entienden que fue la decisión acertada.
El vicepresidente de la Universidad de Columbia, Frank Martino, nos recuerda que “Columbia y la ciudad de Nueva York siempre han sido sinónimos. Hemos sido siempre parte de la trama de Nueva York y líderes a muchos niveles, no sólo en educación superior. Y ya no estamos satisfechos solo por el mero hecho de que sea un combustible más limpio, sino que ayuda a reducir el mantenimiento del equipo y el desgaste del propio edificio”.
Subvención del cambio de combustible
El ayuntamiento de Nueva York subvenciona las reconversiones de las calderas. Dice que los resultados han sido magníficos. El año pasado, la contaminación del aire de Nueva York cayó a su nivel más bajo en más de 50 años.
Para algunos expertos el gas natural es la alternativa obvia a los gasóleos residuales. Es más limpio, barato y abundante. Y además, seguro. Es la valoración de Barry Stevens, experto en energía y combustibles, quien afirma que “simplemente significa que obtenemos la energía de la fuente de alimentación cuando queremos, no cuando sopla el viento o hace sol. Está siempre, algo que es un problema con algunas de las energías renovables.”
A pesar del debate sobre la procedencia del gas natural, su uso a nivel mundial crece y va a continuar creciendo en los próximos años. El estado de Nueva York, por ejemplo, construirá nuevas instalaciones para gas natural líquido, la mayor parte destinadas a camiones y a reservas para calefacción. La ciudad ya cuenta con una gran flota de autobuses de gas natural e híbridos.