Esta actividad forma parte del currículum de manera transversal y, por lo tanto, tiene carácter obligatorio. El servicio comunitario tiene como objetivo garantizar que los estudiantes protagonicen acciones de compromiso cívico a lo largo de su trayectoria escolar, aprendan el ejercicio activo de la ciudadanía y pongan en juego los conocimientos y capacidades al servicio de la comunidad.
La consellera de Ensenyament ha afirmado que "se trata de incorporar en el currículum como una materia más, con el mismo rigor de programación y evaluación, un deber que adquiere el alumno en relación a la sociedad, que será evaluado en función de la manera que lo ejerza. No se trata de hacer una buena obra, como si fuéramos al escultismo".
El servicio comunitario se ha hecho de manera experimental durante dos años en más de un centenar de centros. A partir del curso que viene y de manera progresiva se extenderá para que se haga en todos los centros en el plazo de cinco años.
El departament de Ensenyament llevará a cabo el servicio comunitario con la colaboración de diversas entidades. Los alumnos deberán hacer una parte de aprendizaje dentro del horario escolar y otra de servicio activo en la comunidad que se llevará a cabo fuera de este horario de acuerdo con las necesidades de la entidad con la que se colabora. En total, deberán dedicar 20 horas de las que se prevé que un mínimo de 10 sean de servicio activo a la comunidad.
Rigau destacó que ahora se ha querido hacer énfasis en adquirir valores instrumentales después de que durante muchos años se haya hablado de valores finalistas. Se ha pensado en los alumnos de 15 y 16 años para el voluntariado porque es en la adolescencia cuando se adquiere la escala de valores instrumentales que marcará la vida adulta. La consellera ha resaltado: "Queremos que los valores instrumentales sean los que hagan posible un proyecto definido com valores finalistas, pero el mundo no está hecho solamente de buenas intenciones, hacen falta prácticas adecuadas a las buenas intenciones. Y también hay que enseñar y educar en la realización práctica. Para ello, proponemos que el alumno tenga un conocimiento de la realidad y pueda hacer un análisis crítico, pero que después también pueda comprometerse".
Cada centro podrá determinar qué servicio comunitario hace después de analizar las necesidades de su entorno. Éste se pondrá en práctica después de que se haya realizado un proceso de formación en los centros y las entidades implicadas durante el año anterior.
Durante los dos años que ha durado el proyecto con carácter experimental, los alumnos han llevado a cabo, por ejemplo, actividades de acompañamiento y de apoyo a la escolarización, de intercambio generacional enseñando a personas mayores a utilizar las nuevas tecnologías o la recogida de alimentos para personas necesitadas. Un 98% de los centros que ya han participado en la experiencia han asegurado que la práctica del servicio comunitario ha mejorado la actitud y los valores de los alumnos.