Aunque muchos opinan que lo que Chen pretende simplemente vender la imagen de millonario solidario, él se presenta a sí mismo como ‘filántropo prominente’ y la persona más influente de China, informa Antena 3. De hecho, hace un tiempo aseguró que todo su dinero (se calcula que su fortuna asciende a más de 600 millones de euros) no lo heredarían sus hijos, sino organizaciones benéficas.
El detalle: durante la cena, el multimillonario prometió a los comensales regalarles 300 dólares en efectivo, aunque no terminó siendo así. La organización decidió donar el dinero, finalmente, al refugio de la ciudad por miedo a que los mendigos lo usaran para comprar drogas y alcohol.
”Filantropía llamativa”
A Chen le gusta describir sus acciones solidarias como “filantropía llamativa”. Saltó a la fama durante el terremoto de Sichuan de 2008, donde se personó y extrajo casi 200 cadáveres, donó maquinaria para la reconstrucción y dinero en efectivo a las víctimas, informa El País. Hecho que le permitió ser incluido en la lista Forbes de los filántropos más destacados de Asia. Otra de sus llamativas ideas se centro a denunciar la grave contaminación de China: por lo equivalente a 0,65 euros vendió aire puro enlatado del Tíbet o Taiwán.