El escenario epidemiológico previsto para Juba, donde habitan 500.000 personas aproximadamente, es de entre 5.000 y 10.000 casos (entre el 1 y el 2% de la población) y entre 100 y 1.250 muertes (entre el 1 y el 5%). El Ministerio de Sanidad sursudanés confirma 1.720 casos detectados, entre los que han muerto 37 personas. “El Gobierno sursudanés ha establecido puntos de control en todo el país para informar de forma inmediata, pero el complicado acceso a varias zonas del país, y las pésimas infraestructuras impiden confirmar todavía que estemos logrando contener el cólera en Juba”, explica Roberto Arranz, Coordinador de Emergencia de agua, saneamiento e higiene de Acción contra el Hambre. En este sentido, la estrategia de prevención e higiene de Acción contra el Hambre desde el 29 de mayo en los distritos de Juba de Tongping, Amarat, Gonya, y Ministries ha permitido reducir el número de muertos.
La ONG está realizando campañas de sensibilización en los lugares donde se detectan casos y formaciones de 24 y 48 horas a voluntarios y líderes de la comunidad para identificar posibles casos y determinar cómo hacer frente a los múltiples factores de riesgo de este brote. En este sentido, aseguran que la población se muestra muy receptiva en los barrios donde se llevan a cabo las campañas. “Les digo a mis hijos que se laven las manos con jabón y que no coman la comida en la que hay moscas. También sé que debemos hervir el agua antes de beberla o utilizarla para cocinar”, comenta Joyce Ajaria en el mercado de Gudele (nordoeste de la capital). “Los ciudadanos están alerta y son conscientes de que el cólera está activo, pero muchos piden más información para actuar con rapidez en cuanto comiencen los primeros síntomas (diarrea y vómitos)”.
Por su parte, en el Hospital de Enseñanza de Juba se ha creado un espacio con varias tiendas con 20 camas cada una y se ha iniciado un protocolo de higiene y desinfección para que enfermos, familiares y médicos estén protegidos. De hecho, son la prevención y la higiene los principales remedios para no enfermar. Sin embargo, el agua se ha convertido en el principal factor de riesgo en la epidemia y el hecho de que sólo el 30% de la población tenga acceso a agua de depuradora, significa que el resto la compran a camiones cisterna que suelen bombear el agua del río Nilo y distribuirla directamente. Además, tal y como explica Chiara Saccardi, coordinadora de la Respuesta de Emergencia de Acción contra el Hambre, “es complicado acceder a algunas zonas de la ciudad donde solo hay caminos de tierra que van sorteando los pequeños campos de cultivo, y donde el agua de las lluvias queda constantemente estancada, convirtiéndose en un nuevo foco de riesgo. Pero tenemos que pasar el mensaje y explicar a la población que hay normas de higiene básicas que pueden ayudarles a no contraerla”.
Otra de los factores a tener en cuenta son los casos asintomáticos: de cada diez casos sólo dos presentan síntomas y el resto son asintomáticos. Y de ese 20%, menos de la mitad se convierten en síntomas severos. “Es una bacteria que actúa con mucha rapidez, perdiendo una media de un litro por hora, por lo que es necesario hidratar al paciente y estabilizarle cuanto antes”, añade Chiara.