De esta manera, los españoles actúan en materia de solidaridad de manera similar a la media europea (33%). Sin embargo, el estudio también evidencia que el 37% de los españoles no participa de ninguna actividad solidaria, por lo que son más los ciudadanos no comprometidos o que no sabrían definirse (otro 32%), que los que apuestan abiertamente por la solidaridad económica o personal.
En relación a las principales causas sociales que preocupan, destaca que erradicar el hambre y la pobreza extrema inquieta a un 60% de los consultados, mientras que la reducción de la mortalidad infantil (59%) ocuparía el segundo lugar en el ranking. Un ranking al que se suma también la lucha contra enfermedades no contagiosas como el cáncer, la diabetes o los problemas cardiovasculares, que conmueven a un 55% de españoles. . En este mismo porcentaje se sitúan los ciudadanos que opinan que alcanzar una educación primaria universal es otra de sus inquietudes. La lista se completa con la lucha contra enfermedades contagiosas y un mejor acceso a la educación, la ciencia y la tecnología (54%).
Otro dato destacado del informe de Nielsen destaca que crece en 10 puntos los consumidores que compraron algún producto de compañías socialmente responsables en los últimos seis meses, un 38% de los españoles adquirieron algún producto o servicio relacionado con marcas con programas de RSC o de conservación medioambiental (en Europa efectuaron la compra un 41% de los consultados). Pero, a su vez, caen los españoles dispuestos a pagar más por 'productos sociales'. En concreto, un 35% de los españoles reconoce hacerlo, lo que supone cinco puntos porcentuales menos que un año antes, cuando la situación económica era más incierta y el paro marcaba cotas históricas. Según el estudio, en Europa el 40% de sus habitantes consultados está dispuesto a desembolsar más por los productos o servicios de una empresa implicada socialmente. En este sentido, el informe ‘Responsabilidad Social Corporativa’ destaca que un 30% de los españoles comprueba antes de adquirir un producto si en su empaquetado se hace mención a los programas sociales o medioambientales en los que está implicada la compañía.
Según el director general de Nielsen, Gustavo Núñez, “estos datos demuestran que los consumidores españoles están comprometidos con la solidaridad y las empresas socialmente responsables hasta cierto punto y ese punto es un precio disuasorio. Hay que recordar la hipersensibilidad al precio del consumidor español, hasta el punto de que un 61% cambiaría de marca, compañía o vendedor ante un mejor precio, aunque la percepción que tienen sobre las actividades de las empresas también influye”.