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85 millones de ellos lo hacen de la peor forma, según datos desvelados por la OIT el pasado jueves, Día Mundial contra el trabajo infantil

168 millones de niños y niñas, obligados a trabajar alrededor del mundo


17/06/2014 10:55:04 Las últimas estimaciones mundiales de la OIT sobre el trabajo infantil “Medir los progresos en la lucha contra el trabajo infantil. Estimaciones y tendencias mundiales entre 2000 y 20121.”, revelan que el número de niños en trabajo infantil ha disminuido en un tercio desde el año 2000, pasando de 246 a 168 millones. El número de niños en trabajos peligrosos se sitúa en 85 millones, la mitad de los estimados en el año 2000.

La mayor parte de este avance se logró entre 2008 y 2012, cuando la estimación global del número de niños en trabajo infantil disminuyó en 47 millones, pasando de 215 a 168 millones, y el número de niños en trabajos peligrosos se redujo en 30 millones, pasando de 115 a 85 millones.
A pesar de este progreso, la meta fijada por la comunidad internacional de eliminar para 2016 el trabajo infantil en sus peores formas está todavía lejos lograrse. Para alcanzar esa meta es necesario acelerar los esfuerzos e intensificar aquellas medidas que han demostrado ser más eficaces.

Eliminar las causas
La erradicación del trabajo infantil sólo será posible si se eliminan las causas que lo producen, como la pobreza o la caída súbita de ingresos en las familias. Los datos demuestran que en igualdad de condiciones los niños pobres tienen más posibilidades de trabajar que sus pares que están en mejor situación. Por otra parte el trabajo infantil es muy sensible a vulnerabilidad de las familias a los llamados shocks económicos, es decir la caída de ingresos por la crisis económica, o por las malas cosechas debido a las sequías, inundaciones, que se incrementan con el cambio climático; o por la pérdida de ingresos sobrevenida por desempleo o enfermedad del padre o la madre o por maternidad.
Reduciendo la pobreza y escolarizando a los niños se reduce el trabajo infantil, apoyando a las familias en caso de shock económico se evita el trabajo infantil.

Extender la protección social
La protección social (es decir la escolarización y atención sanitaria y la garantía de algún tipo de ingresos cuando las personas no pueden trabajar por edad, maternidad, desempleo o enfermedad) ha demostrado ser una herramienta fundamental para prevenir el trabajo infantil, reduciendo la vulnerabilidad económica de las familias en caso de pobreza extrema o de shock económico, permitiendo que los niños vayan a la escuela y protegiéndolos de la explotación.
El Informe mundial sobre el trabajo infantil “Vulnerabilidad económica, protección social y lucha contra el trabajo infantil” de 2013 demuestra cómo determinados instrumentos de protección social pueden mitigar las vulnerabilidades asociadas con el trabajo infantil. Entre los que se analizan están:
- Los programas de transferencias en efectivo y en especie, condicionados o no, mejoran la seguridad del ingreso de las familias, facilitan la inscripción de los niños en la escuela y/o un control médico regular y ayudan a prevenir el trabajo infantil.
- Los programas públicos de empleo ofrecen empleos a adultos y al mismo tiempo ayudan a asegurar que los que trabajan son adultos y no niños.
- La protección social de la salud garantiza la atención sanitaria y la protección financiera en caso de enfermedad y puede evitar que los hogares envíen a sus hijos a trabajar cuando un miembro de la familia cae enfermo.
- Las prestaciones de maternidad protegen a las mujeres y prestan cuidados a los recién nacidos, tienen una incidencia clave en la mejora de la salud de madres y niños, y evitan que los hijos mayores tengan que trabajar para compensar la pérdida de ingresos de las madres.
- La protección social para las personas con discapacidad y las personas que sufren de lesiones o enfermedades laborales, evita que los hogares recurran al trabajo infantil.
- La seguridad del ingreso en la vejez proporciona pensiones a las personas mayores, contribuyendo a la seguridad económica de la familia en su conjunto evitando el trabajo infantil.
- La protección por desempleo garantiza ingresos de sustitución, al menos parciales, en caso de pérdida de empleo, lo que reduce la dependencia de los ingresos de los niños trabajadores.


El Informe mundial sobre la protección social, “2014-2015: hacia la recuperación económica, el desarrollo inclusivo y la justicia social” señala cómo las políticas de protección social constituyen un elemento esencial en la materialización de los derechos de los niños y niñas, garantizando su bienestar y rompiendo el círculo vicioso de la pobreza y la vulnerabilidad.
El informe constata también que, por el contrario, las medidas de ajuste en las economías de ingresos más elevados, amenazan el progreso realizado y ponen en riesgo la seguridad del ingreso para los niños y sus familias y alerta que al menos 122 gobiernos están reduciendo el gasto público en 2014, lo que pone en riesgo la eficacia de los sistemas de seguridad social, aumenta la pobreza y dificulta mayores avances en la lucha contra el trabajo infantil. Entre 2007 y 2012, la pobreza infantil ha aumentado en 19 de los 28 países de la Unión Europea.

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