Hasta aquí la excepción, ya que si ahondamos en el estudio, los resultados fueron bastante menos alentadores, ya que los hombres copan los cargos del comité ejecutivo en el 83% de las empresas estadounidenses, pero si nos fijamos ahora en las 100 mejores empresas de Europa, la situación de las mujeres es aún menos prometedora: los hombres ocupan el 89% de los trabajos del comité ejecutivo. Un desequilibrio todavía más evidente cuando hablamos de Asia, donde los hombres ocupan el 96% de puestos de alto rango. En estas tres regiones combinadas, las mujeres ocupan sólo el 11% de los 3.000 puntos del comité ejecutivo en las 300 empresas encuestadas.
Las principales causas del desequilibrio de géneros en las empresas empiezan por el propio concepto que éstas tienen de la ‘equidad’, un concepto que no se toman nada en serio y conciben a la mujer como otro factor de la llamada diversidad, sin más. En cambio, tal y como apunta Avivah Wittenberg-Cox, directora ejecutiva de 20first, “si las mujeres representan el 60% del talento global de trabajo (o de licenciaturas alrededor del mundo) y toman en un 80% las decisiones de compra, ¿por qué no se las lleva a liderar las compañías donde trabajan?”. Otro de los problemas reside en que solucionar la papeleta ha recaído en las propias mujeres en vez de en los comités ejecutivos de las empresas.