Los alimentos europeos son seguros, pero un poco menos los que importamos de terceros países, que en un 6,3% de los análisis superaron los límites permitidos en la UE. Por países, Vietnam, Kenia, Malasia, Guatemala y Tailandia fueron, en ese orden, los que más «positivos» dieron. Y por productos, la pimienta y el perejil vietnamitas. En las muestras de la comida para bebés, tan solo en un 0,2% se detectaron niveles superiores a los permitidos.
Para elaborar el informe, la EFSA analizó en 2011 un total de 79.000 muestras de 647 tipos diferentes de alimentos de 27 países de la UE, además de Noruega e Islandia, buscando la presencia de casi 900 pesticidas; y entre ellos aparecieron incluso dos prohibidos en la UE desde 1979. En ese sentido, José Tarazona, jefe de la Unidad de Pesticidas de la EFSA, señala en las conclusiones del informe que «las tasas de adherencia de residuos -refiriéndose a su permanencia sobre el producto- son altas, por encima del 97% para el tercer año consecutivo». Lo cual no significa que implique riesgo para la salud, ya que como explica Alfonso Carrasco, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y experto en seguridad alimentaria, “en realidad, el trabajo confirma científicamente que hay casi una total ausencia de pesticidas en los alimentos y que la presencia detectada no es peligrosa para la salud; ni siquiera por acumulación a lo largo del tiempo.