Las centrales eléctricas son la mayor fuente de gases de efecto invernadero en los EE.UU., lo que representa alrededor de un 33% de las emisiones anuales, lo que hace que el país sea el segundo mayor contribuyente al calentamiento global del planeta.
Entre otros efectos, el plan ayudará a disminuir el papel del carbón en la producción de electricidad del país, que ya se ha visto relegado a producir tan solo el 40% del suministro eléctrico en pos del gas natural y de energías renovables como la eólica o la solar.