La sorprendente subida de la extrema derecha en las elecciones europeas, con su escalofriante discurso anti-inmigración, ya indicaba que en estos últimos años ha vuelto a aflorar la lacra como la xenofobia. Y un estudio realizado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha corroborado que así lo creen los propios inmigrantes: las nuevas generaciones perciben una mayor discriminación por su condición étnica que sus ascendientes.
El documento, elaborado por el equipo de Investigación de Psicología Social de la UPV/EHU ha constatado que no sólo la edad contribuye a esta sensación: la procedencia geográfica resulta un factor determinante, tal como publica Europa Press. Después de entrevistar a 232 jóvenes entre 18 y 24 años (procedentes de Bolivia, Colombia, Marruecos, Rumanía y países del África subsahariana) el informe señala que la juventud procedente de América Latina siente menores signos de rechazo que la que viene de África.
A partir de un muestreo aleatorio llevado a cabo en colaboración con Ikuspegi (Observatorio de Inmigración) en 2004, 2007 y 2010, los 1.250 encuestados han desvelado que la sociedad vasca ve más positivamente los africanos subsaharianos que los magrebíes, aunque son los latinoamericanos los mejor ‘recibidos’. Los rumanos, a menudo asociados con los gitanos, también sufren “bastante discriminación”.
Si los efectos de la crisis sólo contribuyen a empeorar esta situación (especialmente en la búsqueda de empleo por parte de los africanos), hay un dato para el optimismo: el esfuerzo realizado en combatir esta discriminación puede ayudar a proteger el bienestar de las personas inmigrantes y mejorar su adaptación al nuevo contexto social.